Riesgos evitables en una ultramaratón

Si exceptuamos los riesgos traumáticos, debidos a accidentes o a defectos de técnica, que no podemos evitar una vez puesta en marcha la prueba, hay otros problemas que limitan el rendimiento y nos dificultan llegar a meta con una sonrisa.

Por un lado, tenemos las lesiones cutáneas. Por lo general, afectan a los pies, pero también se pueden sufrir en zonas de rozamiento, como la cara interior de los muslos, o los pezones.

Lo mejor que podemos hacer para evitar esas rozaduras y ampollas es usar buen material, mantenerlo en buenas condiciones y no tener pereza para parar y cambiarlo o ponerlo como es debido.

Un pequeño pliegue del calcetín puede amargarnos la prueba y echar por tierra meses de entrenamiento, así que… ¡tú verás!

Pero mejor será si paras y arreglas el problema cuando es pequeño.

Lo mismo ocurre con las citadas rozaduras. Revisa bien tu ropa, utiliza mallas de licra para que no roce piel con piel en los muslos, emplea vaselina si te resuelve ese rozamiento, o ponte tiritas, si la pega es la presión y roce repetido de la camisera y los pezones.

Otro de los problemas que acechan en las pruebas de larga distancia son los de tipo digestivo.

Mientras corrernos, buena parte de nuestra sangre es reclamada por los músculos que más trabajan, dejando escasez de riego en otros órganos que también la necesitan, como el aparato digestivo.

Y cuando comemos, ¡porque es fundamental hacerlo durante la carrera!, al estómago e intestinos se les hace difícil cumplir bien con su función, pudiendo sufrir cortes de digestión, con vómitos y un malestar incompatible con el rendimiento deportivo.

Debemos ser metódicos a la hora de comer y beber de forma regular, pero sin hacerlo en cantidades demasiado grandes en cada vez.

Más vale llevarse algo a mano e ir dosificándolo entre controles.

Recordad que no solemos conseguir todas las calorías que gastamos en la prueba, luego tendríamos que comer más, especialmente, hidratos de carbono.

Y otra de las pegas frecuentes, que afecta a más de un 40% de participantes, suele ser la baja ingesta de sodio, presente, por ejemplo en algunos alimentos saladitos que se nos ofrecen y que debemos incluir en nuestra dieta para acabar en las mejores condiciones posibles.

En los controles distribuidos por el recorrido se os ofrecerán alimentos sólidos y bebidas.

Seguramente, el tiempo que dediquéis a rellenar los menguados depósitos de ambos se recuperará, de sobra, en los kilómetros siguientes.

¡Hay que correr con cabeza!